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Uno de los modelos bíblicos más dinámicos que están siendo enfatizados por El Espíritu Santo en esta generación es la combinación de disciplinas espirituales como la lectura de la Palabra, la oración y la alabanza, la adoración y la intercesión. La aplicación simultánea de estas disciplinas da lugar a sinergias poderosas que resultan en un fluir fresco del Espíritu Santo en nuestra relación personal y congregacional con Dios. (Marco Barrrientos)