Como cultivar el fruto del Espíritu en su vida. Las más grande delicia para Dios es cultivar y nutrir amorosamente a sus hijos para que crezcan espiritualmente fuertes y lleven abundante fruto en su servicio a El. Sus delicadas manos pueden producir el fruto de belleza infinita. El fruto del amor, gozo y paz que cambia los corazones, las familias y los amigos. Paciencia, benignidad y bondad que desea lo mejor para todo el mundo. Fidelidad, mansedumbre y templanza que proporciona la victoria de Dios en los momentos más difíciles de la vida.
Número de páginas: 208
Encuadernación: Tapa Flexible
Publicado por: Portavoz